
La influenza estacional, también conocida como gripe, es una enfermedad respiratoria contagiosa que aparece cada año y afecta a millones de personas en todo el mundo. Aunque en muchos casos se confunde con un resfriado común, la influenza puede provocar complicaciones graves, especialmente en niños pequeños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas.
La buena noticia es que existen medidas efectivas para prevenirla, detectarla oportunamente y reducir el riesgo de complicaciones.
La influenza estacional es una infección causada por los virus de la influenza, principalmente los tipos A y B, que circulan con mayor frecuencia durante los meses más fríos del año. Estos virus infectan la nariz, la garganta y, en algunos casos, los pulmones.
A diferencia del resfriado común, la influenza suele aparecer de forma repentina y puede causar síntomas intensos que afectan significativamente las actividades diarias.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas de la influenza suelen presentarse de manera súbita e incluyen:
- Fiebre o sensación de escalofríos
- Tos
- Dolor de garganta
- Congestión nasal o escurrimiento nasal
- Dolor muscular y corporal
- Dolor de cabeza
- Fatiga o cansancio intenso
- En algunos casos, vómito y diarrea (más frecuentes en niños)
No todas las personas presentan fiebre, por lo que es importante considerar el conjunto de síntomas.
¿Cómo se transmite?
La influenza se propaga principalmente a través de las gotitas respiratorias que se generan al toser, estornudar o hablar. También es posible contagiarse al tocar superficies contaminadas y luego tocarse la nariz, la boca o los ojos.
Una persona puede transmitir el virus incluso un día antes de presentar síntomas y continuar siendo contagiosa durante varios días.
Aunque cualquier persona puede contraer influenza, algunos grupos tienen mayor probabilidad de desarrollar complicaciones como neumonía, hospitalización o descompensación de enfermedades preexistentes:
- Niños menores de 5 años (especialmente menores de 2 años)
- Adultos mayores de 65 años
- Mujeres embarazadas
- Personas con asma, diabetes o enfermedades cardíacas y pulmonares
- Personas con sistemas inmunológicos debilitados
Influenza vs. resfriado común
El resfriado suele iniciar gradualmente y con síntomas leves, mientras que la influenza aparece de forma repentina y generalmente causa fiebre, dolores musculares intensos y agotamiento.
Si los síntomas son intensos y comienzan abruptamente, es importante acudir al médico para una evaluación adecuada.
Dado que los síntomas pueden parecerse a los de otras infecciones respiratorias, como COVID-19 o el resfriado común, las pruebas diagnósticas ayudan a confirmar la presencia del virus.
En BioLife contamos con estudios de diagnóstico molecular y pruebas especializadas que permiten detectar virus respiratorios con alta precisión y rapidez, facilitando una atención oportuna.
Tratamiento
En la mayoría de los casos, la influenza mejora con reposo, hidratación y control de los síntomas. Sin embargo, en personas con factores de riesgo o síntomas graves, el médico puede indicar medicamentos antivirales, que son más eficaces si se inician durante las primeras 48 horas del cuadro clínico.
Es importante recordar que los antibióticos no son efectivos contra los virus, salvo que exista una infección bacteriana secundaria.
La medida más importante para prevenir la influenza es la vacunación anual. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan que todas las personas mayores de 6 meses reciban la vacuna cada temporada.
Además, se recomienda:
- Lavarse las manos con frecuencia
- Cubrirse al toser o estornudar
- Evitar el contacto cercano con personas enfermas
- Permanecer en casa cuando se presentan síntomas
- Mantener espacios bien ventilados
¿Cuándo buscar atención médica?
Debe solicitarse atención médica de inmediato si se presentan signos como:
- Dificultad para respirar
- Dolor en el pecho
- Fiebre persistente
- Confusión o somnolencia excesiva
- Deshidratación
- Empeoramiento repentino después de una aparente mejoría
La influenza puede evolucionar rápidamente y ocasionar complicaciones serias si no se atiende adecuadamente. Un diagnóstico temprano permite iniciar el tratamiento adecuado, disminuir el riesgo de contagio y proteger a quienes tienen mayor vulnerabilidad.
En enfermedades respiratorias, actuar a tiempo puede marcar una diferencia significativa en la recuperación y en la prevención de complicaciones.